jueves, 20 de febrero de 2014

Nuestro deber como representantes populares de este país es el de escuchar el clamor ciudadano en apoyo a nuestros hermanos venezolanos.



Amigos del pueblo de Venezuela, en este día deseo sumar mi voz a la de miles de costarricenses, latinoamericanos y en especial a la de millones de venezolanos; que reclaman por sus derechos humanos fundamentales. Quiero ser una más, en el clamor generalizado para  expresar en libertad sus desacuerdos, a manifestar su oposición  al régimen, a mostrar su indignación colectiva, y al deseo de vivir en paz y democracia.

Nuestro país siempre se ha caracterizado por abrazar con sinceridad valores como el de la libertad, la paz y la democracia. Los fallecidos en estas protestas estudiantiles en las calles venezolanas no pueden ser olvidados por nosotros el día de hoy. Nuestro deber como representantes populares de este país, paradigma en la observancia de los derechos humanos, es el de escuchar el clamor ciudadano en apoyo a nuestros hermanos venezolanos.

Así como en nuestro país condenamos la violencia cuando se produce un acontecimiento lamentable en nuestras comunidades, o incluso en nuestros estadios, no podemos mantener un silencio complaciente cuando los derechos fundamentales de nuestros hermanos venezolanos son atropellados.
Esta no debe ser una causa que se limite a ciertos colores políticos, esta debe ser una causa que una a todas las agrupaciones aquí presentes, en representación de Costa Rica y en apoyo con la comunidad venezolana.

Las conquistas de nuestro amado país en los valores que previamente mencioné, deben ser nuestra bandera frente a la comunidad internacional. Ver demostraciones de apoyo en lugares como Aruba, Bolivia, Colombia, España, EEUU,  incluso el pasado domingo en nuestro país; debe enorgullecernos como seres humanos. El llamado de atención en Costa Rica debes ser contundente y sin reparos en decir que estamos con Venezuela.

Considero oportuno hacer eco de las palabras de Martin Luther King:

"Nuestras vidas empiezan a terminar el día que guardamos silencio sobre las cosas que importan”

Y es precisamente ese sentimiento que confiere dicha frase, el que retumba en nosotros los costarricenses, al ser impactados por las imágenes atroces que nos llegan desde Venezuela.

Me duele la tibieza con que algunos líderes políticos y algunas agrupaciones  se han pronunciado al respecto.

Comprendo que la dependencia absurda que tenemos del abastecimiento del petróleo venezolano obliga a doblar la nuca a nuestras autoridades, pero si el monopolio de los combustibles se hubiera roto hace tiempo, el gobierno de la república estaría liberado para  otorgar un abierto apoyo al pueblo y a los dirigentes opositores de esa hermana nación, que como Leopoldo López, y decenas de líderes políticos y estudiantiles, sufren persecusión y privación de libertad.  

Por ello, hoy hago un  llamado aquí, es esta Asamblea, para que, como el resto de la sociedad costarricense lo siente y lo sufre, demos una voz de aliento a nuestros amigos de Venezuela.  Que se conozca que en Costa Rica también sufrimos la muerte de los jóvenes manifestantes, y que cuando peligran la libertad y la paz, y se deterioran los cimientos de la democracia en cualquier territorio del orbe, podemos, desde este pequeño rincón de América, expresar una voz de aliento y esperanza para quienes están perdiendo la fe y la esperanza en un mañana mejor.

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